“A diferencia del placenta que es casi monocromático, me interesaba tener una paleta de color más amplia y cálida. El problema es que el placenta me gusta tanto y lo siento tan redondo que tenía que encontrar algo nuevo: se había cerrado un ciclo. Monolyto ha sido un disco de exploración de nuevas brechas en el que muchas ideas quizá cuajarán en siguientes proyectos, sin embargo su interés radica precisamente en ser un proyecto transicional sin perder su cometido testimonial reflejando los estados de ánimo de este año, aunque estéticamente tal vez no meta gol.
En cuanto a la técnica hay algunos recursos nuevos que no había usado entes, así como un el rescate del metasynth. La composición sigue vertientes antes delineadas: trabajo sonoro en las piezas instrumentales con infiltraciones de atmósferas robadas o propias, y estructuras pop simples en las piezas vocales. Poco a poco se irá transluciendo el dominio de aspectos de armonía que me ha dado el Taller de Músics. También hay un avance en la búsqueda de la “psicodelia“, que siempre ha estado tibiamente empujando por salir.
El resultado final parece más un collage y habrá que esperar un poco para evaluar su unidad, ya que en apariencia hay elementos muy disímiles, y ver si estos elementos conducen a contrastes afortunados, o por el contrario rompen el discurso y diluyen el resultado.
En términos generales creo que cumple con ser otro pequeño paso hacia una música más personal en la búsqueda de un lenguaje más “artístico“. Aún quedan muchos lastres por tirar, mucho que experimentar, muchos riesgos que correr y, afortunadamente, mucho que aprender, pero seguimos en línea.
Me gusta por enigmático.”
diciembre 2004